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viernes, 17 de mayo de 2013

Ven noche



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Ven noche,
cíñete con tu oscuridad altiva
como azarosa niebla de velos despuntados
de alfileres y rosas blancas;
Ven Luna y dispersa los deseos
desgajados,
los juguetes rotos en el reflejo del agua;
Ven noche y cuando vista de púrpura
el alba
invéntala de oscuro silencio
y acállala, como calla el mar
cuando le hablas;
Ven noche,
cíñete a mi oscuridad nativa
con la negrura natal
de tus auroras pardas.


Por VIGIA

jueves, 17 de enero de 2013

Diálogo con Dios




Salí a buscarlo a Dios. Y fue sorpresa 
hallarlo dentro de mí mismo,
repantigado en mis ideas,
sereno y pensativo.



“Perdóname -le dije-
si llego tarde para estar contigo
y si hoy no fui a tu casa
como es deber de los domingos.
Pero es que afuera -sabes?-
el mundo que tú hiciste es un prodigio
y me atrapó con tanta maravilla.
El cielo brilla con celeste brillo,
la tierra canta su gozosa
maternidad de trigos,
el aire lleva cálidos perfumes,
las ramas sueltan musicales trinos.
Y se oye la armonía del espacio, 
la risa de los niños.
Y todo, todo es un hosanna,
un aleluya, un majestuoso himno
de amor, de paz, de vida, de belleza
que abarca el infinito...”



Dios me miró sonriendo
desde los propios pensamientos míos.
Luego su voz se pronunció tranquila:
“De qué te exculpas, Hijo?
Yo nunca dije Esta es mi casa
y aquí vendréis a verme los domingos”.
Porque yo estoy en todo tiempo
y en todo sitio.
Y soy la luz, la vida, la alegría
que tú has oído y visto.



Si caminaste el día oyendo
y viendo y comprendiendo, yo te digo
que hoy en verdad tu corazón estuvo
hablando con el mío”.


Mario R. Vecchioli


viernes, 4 de enero de 2013

Ayer, Hoy y Mañana


Salió del trabajo a eso de las cinco de la tarde y se fue a casa de su madre.

De paso traería un poco de ese plato que ella había cocinado el domingo anterior cuando estuvieron de visita y que a Andrés tanto le había gustado. Habló un rato con los miembros de la familia presentes y se marchó feliz por varias razones. Primero, esa noche no tendría que preparar cena, solo calentar y porque por fin su familia había aceptado a Andrés de una manera total.

Recordó lo difícil que había sido al principio de la relación. Su madre solía decir que un hombre tan grande y tan fuerte debía tener a la violencia como religión.Seguramente pensaban en su novio anterior, por quien en más de una ocasión hizo visitas al hospital en calidad de víctima. Pero cuán equivocados estaban ahora. Después de tantas relaciones tumultuosas y conflíctivas, por fin tenía a alguien que le daba amor y respeto. Andrés era simplemente perfecto.

Llegó a su casa y se dio un baño con agua caliente para eliminar un poco el cansancio. Puso la mesa y dejó todo listo para la cena para cuando Andrés llegara. A eso de las siete y media, mientras miraba la televisión escuchó el ruido de la puerta al abrirse y se fue a la sala a darle la bienvenida. Esta parte de su relación le encantaba. Verlo llegar y recibirlo con un beso, quitarle el maletin de las manos e ir caminando juntos hasta el dormitorio contándose como había estado el día.

Mientras Andrés se duchaba revisó la ropa que él se habia quitado, puso la chaqueta en el armario y la camisa, la camiseta y la ropa interior en la cesta de la ropa sucia. Se fue a la cocina a calentar la cena y sonrió cuando lo escuchó salir del baño silbando una vieja melodía. Cinco minutos más tarde el apareció en el comedor con unos pantalones cortos, el pelo aún mojado y una camiseta. Hizo un gesto de agrado cuando se sentó y vio que era la cena, era una de sus comidas favoritas y su suegra la preparaba como para Dios.

Mientras cenaban Andrés le contó lo de Paula, una de las secretarias de la empresa que había salido embarazada del jefe y de como la esposa se había enterado. Le dijo que las dos mujeres se pelearon en una de las oficinas y del destrozo que causaron. Tuvo que intervenir la policía porque la señora ofendida estaba armada y amenazaba con matar a los infieles. Por suerte no hubo muertos y lo único a lamentar fueron escritorios, sillas, los arañazos en los brazos y caras de las féminas y otras cosas que se rompieron. El jefe tuvo mucho cuidado de no dejarse ver la cara durante la pelea. Terminaron de cenar y llevaron los platos a la cocina para lavarlos y dejar todo limpio. Luego salieron a la terraza a disfrutar del frescor de la noche mientras escuchaban música y se hacían mimos. Cerca de las once se fueron a la cama donde la pasión hizo acto de presencia. 

http://www.musasenelbalcon.blogspot.comCon besos delirantes, caricias estremecedoras, gemidos excitantes y unas ansias nunca satisfechas, hicieron el amor como si no hubiera futuro, como la primera vez o la última. Nunca se sabe. Durmieron abrazados como casi todas las noches.

Andrés se levantó primero cuando los primeros rayos del sol se colaban entre las cortinas que cubrían la ventana. Se fue a la cocina a preparar el desayuno de ambos. Era viernes y a él le tocaba decidir que hacer ese fin de semana. Le tenía preparada una sorpresa y sonreía con picardía pensando en su reacción cuando se lo dijera, lo cual sucedería esa noche cuando volviera del trabajo. Con las tostadas, el café con leche preparados se fue a despertar a su ángel durmiente. Con unos besitos leves en el cuello y ligeras caricias en una pierna le conminó a levantarse porque se enfriaba el desayuno y se hacía tarde para los dos.

Veinte minutos más tarde, ya listos y de pie junto a la puerta como todos los días de trabajo, se dieron un breve beso mientras se despedían con un cariñoso gesto de las manos.

-Hasta la noche, amor.

-Hasta la noche, Luis.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Domingo

(Por Mara Ester)

   El campo reluce con todo su esplendor. El sol en lo alto da de pleno sobre el mismo. Más allá a la distancia el ruido del agua que baja rauda en busca de más amplitud, rompe el silencio profundo de este hermoso domingo. 
   Me voy acercando al agua, llego, levanto mi amplio vestido y sacándome el calzado entro al agua, que a pesar del calor, está fresca. Di unos pasos, y así, muy de a poco, muy lentamente, casi diría sin que yo misma pudiera percibirlo, dejé que el agua se llevara esa parte dolorosa, ese lado que escondo de mí misma, ese lado de tristeza que no deseo reconocer 
   Miro hacia las orillas, el exuberante color de las flores y el agua que acaricia mi piel van llevando el desasosiego de mi cuerpo.
http://www.musasenelbalcon.blogspot.com   Por un instante cierro los ojos, traigo a mi mente el recuerdo de un bello arco iris, me inundo de luz pura, voy relajándome. Quiero que mi corazón se llene de bondad y de paz. Extiendo mis brazos hacia el sol, vuelvo a cerrar los ojos. Y un momento mágico me domina. 
   De pronto siento sus manos recorrer mi cuerpo y ellas me llevan hacia la orilla, me dejo conducir, sin abrir los ojos.
   Su perfume hace apurar mis sentidos. Sus manos están ahora sobre mis hombros, suaves, me van sacando el vestido, me besa los labios, el cuello. Ahora lo siento en mi cabello, saca mi hebilla y los suelta, estos caen sobre mi cuerpo ya desnudo. Vibro con cada roce, con cada beso, con cada caricia de su voz, gimo, entre temblores que me dominan. 
   Está acá conmigo, por fin ha llegado, me acuesta sobre el pasto verde, con plena conciencia me abro para recibirlo, para sentirlo en mi interior, sus manos grandes dominantes, apuran las caricias y su boca busca la mía, goloso. Nuestros deseos se unen, se entrelazan como nuestros cuerpos. Una y otra vez la danza del amor vuelve a empezar, me amoldo, me ciño a sus deseos, húmeda, cálida. 
   Enloquecidos, jadeantes, llegamos hasta lo insospechado y finalmente los dos al unísono, gemimos, sacando todo este deseo acrecentado por la larga separación y la distancia. Sin abrir los ojos que permanecieron cerrados durante este hermoso momento, descanso, con la espalda apoyada en el fresco y oloroso pasto. Lo escucho a mi lado. Me duele abrir los ojos, estirar la mano, pero debo hacerlo. 
   La extiendo despacio mientras abro los ojos. El dolor regresa a mi. Me hundo en la profundidad más oscura. 
   Todo esto fue hermoso, vívido, casi intangible. Me incorporo, mis lágrimas se agolpan en mis ojos. La soledad vuelve a instalarse en mi alma, en mi corazón. 
   Estoy sola, sola y él, allá lejos en su casa.



viernes, 21 de diciembre de 2012

Últimas golondrinas


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Sabes
gustavo adolfo
en cualquier año de éstos
ya no van a volver
las golondrinas
ni aún las pertinaces
las del balcón
las tuyas


es lógico
están hartas
de tanto y tanto alarde
migratorio
de tanto y tanto cruce
sobre el mar y retórica
y pretextos
y alcores


su tiempo ya pasó
lo reconocen
y a mitad de su ida
o de su vuelta
oscuras
cursilíneas
tiernitas de alas largas
se dejarán caer
como buscando
cada una su ola
terminal.



Mario Benedetti

lunes, 17 de diciembre de 2012

De los anarquistas al 75º aniversario - Ernesto Ponzano

Desde nuestra ciudad de Las Rosas, este gran historiador que se ha dado el lujo de gestar, presenta un nuevo libro: "De los anarquistas al 75º Aniversario". 

A través de este volante, la biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento nos acerca la invitación para la ceremonia de presentación del mismo.


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